La limpieza se organiza en recorridos: qué sanitarios, en qué orden y a cargo de quién.
Define qué sanitarios entran y en qué orden sugerido.
Cada ruta se asigna por turno; el operario ve la suya del día.
Cada parada se ficha con el tap NFC; el avance queda registrado.
Reporte de qué se hizo, qué falta y reasignación si cambia el turno.
Una terminal a la salida de cada baño: el visitante opina con un toque — verde, amarillo o rojo. No hace falta escanear ni instalar nada.
Verde, amarillo o rojo al salir. Capta a todo el público, no solo a quien usa el celular.
Quien prefiere su teléfono escanea el QR; la terminal suma a los demás. Dos vías, un mismo dato.
Si las negativas se acumulan, dispara una limpieza correctiva y mide si la satisfacción mejoró (75% → 80%).
WorkDone registra lo que el equipo hace; Smiley, lo que el público percibe.
Cada sanitario puede exponer un QR: el visitante consulta el estado y deja una opinión anónima.
El QR muestra cuándo se limpió por última vez, sin exponer datos internos.
El visitante deja su valoración con un toque, sin instalar nada.
La opinión alimenta tendencias; no altera el SLA ni el registro del personal.
Cada baño genera su propia etiqueta lista para colocar.
Una capa opcional que ubica cada sanitario sobre el plano real de la sucursal.
Se arrastran los pines de cada sanitario sobre el plano del edificio.
Las rutas se pueden armar visualmente, viendo el camino entre baños.
Vista del estado de cada sanitario en su ubicación real (fase siguiente).
Sin plano cargado, todo el sistema opera igual por lista.
App del operario, terminal de opinión y BackOffice — coordinados por un mismo backend.
Android con NFC. Ficha inicio y fin de limpieza, registra novedades y funciona offline.
La pantalla Smiley a la salida del baño capta la valoración del público.
Supervisión en vivo, portal para la empresa, rutas, alertas y reportes.